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La chica de la curva

Hay un momento muy embarazoso cuando los dos operarios coinciden con la chica de la curva, que titila con palidez lunar. No puede haber escena más incongruente: ellos con su ropa reflectante y su tabaco negro, ella siniestra y traslúcida en su traje blanco. 
Con respetuosa diligencia saludan y plantan allí la señal de curva peligrosa, escrutados por unos ojos muertos. 
El exorcismo se completa sin aullidos, solo hay unos comentarios mordaces de la ya exfuncionaria sobre la histórica desidia del gobierno regional con estas carreteras. 
Ellos asienten, qué les va a contar. 
Luego la noche queda libre de ectoplasmas.


1 comentario:

Unknown dijo...

Genial... Estas cosas hacen que te odie un poquito :-)... Pero poquito...